Entre el dolor y la liberación de soltar

Cuando aprendes a amarte, nadie te explica lo doloroso que puede ser el proceso de límites. Como al empezar a escogerte a tí, de repente ya no van contigo ciertas ''prácticas'', personas o situaciones, porque ya no hay espacio para nada que te haga sentir insegura, poco valorada o en riesgo.

Qué pasa cuando la persona que nos hace sentir en riesgo es alguien que amamos? Te das cuenta que en tu proceso de amor propio, no le puedes permitir ciertas cosas, ya no puedes ocultar tu voz. Sin embargo, también duele profundamente dejar ir a quien amamos porque no puede amarnos bien. Y duele más cuando en tu interior sabes que esa persona está a un simple acto (no palabra) de revertir ese proceso de irse y poder construir esa relación, pero no puedes imponerte a nadie, el amor más puro es el que permite la libertad de que esa alma haga su viaje como quiera. 

Es doloroso, tener que escogerse muchas veces es doloroso, pero también te trae paz, porque quedarse en lugares donde no te sientes bien jamás debería ser un opción válida. Entonces eres la dualidad, vives tranquila por NO estar en un lugar en que no pueden elegirte, en que no pueden darte lo que consideras mínimo, en que no pueden amarte con todo lo que implica y tampoco pueden recibir ese amor de vuelta y eres la persona a la que duele tanto alejarse. Pero en la balanza, es mejor que duela un poco y empezar un proceso de sanación, que una vida en un entorno que no te hace bien, porque no estás para pedirle a nadie que cambie, no por la fuerza. 

Y entre dolor y liberación el proceso se confunde. Te lleva de la desesperación a la pena, a la esperanza hasta que llega un punto en que ya no importa. Un punto en que entiendes que lo que hace el otro tiene que ver con él y no contigo y que es un acto hermoso por tí poner estándares y límites y el otro en su libertad puede elegir si respetarlos y estar a la altura, o simplemente irse porque no puede habitar la coherencia (para esto siempre tápate los oídos, porque las palabras aguantan todo y mira las acciones). 

El amor es una elección, valentía y voluntad. Por ende, cuando te amas bien a tí tomas la decisión cada día de hacerlo por sobretodo. Ya no puedes aguantar faltas de respeto o conductas que no te hacen sentir amada, eres valiente para escogerte y le pones voluntad día a día para volver a tí, así como el ser completo que eres llega un momento en que atraes a alguien en esa frecuencia. Cuando sabes amarte, solo pueden ingresar a tu espacio personas que también pueden amarte.

No voy a dejar de romantizar todo, me niego a que mi corazón se endurezca en este mundo que a veces carga mucho dolor. Por eso sé que por mi forma de amar, de amarme, de entregar libertad y lealtad solo voy a hacer espacio a eso. Ya sea de mi para mi misma, o cuando llega de algún otro. No se trata de buscarlo, se trata de tener tanta claridad que puedes confiar en que si llega alguien sabes filtrar. 

En el otro lado, soltar las ideas, las expectativas, las idealizaciones, los cuentos que te contó un otro es desagarrador. Y en cada momento en que te atreves a sentir el dolor con toda tu alma, te vas liberando de él. Haciendo espacio.

El desapego es un arte, donde cada día soy más experta. El soltar es también un acto sagrado y divino, para dejar que el misterio de este universo amoroso llene ese espacio con lo que quiera, o solo de mí. Que necesario que es aprender a amarnos, para que incluso en el dolor, incluso cuando quieres quedarte no escoges entornos que te hacen daño porque tu paz mental, tu tranquilidad y el ser bien amada es mayor. 

Si llegaste hasta acá leyendo, déjame recordarte que eres arte, eres el sol, mereces ser adorada, amada con absoluta libertad, sin nada que esconder, con un sistema nervioso en paz, con ganas de construir y proyectarse A TODO. Con alguien dispuesto a jugársela, aprender tus lenguajes del amor y con ganas de sanar también dentro de la relación (porque no creo que se necesite estar sano para entrar en una relación, los vínculos también son portales de expansión y sanación si ambas almas lo escogen). 

Sé que el amor es hermoso, el amor romántico es hora de limpiarlo. Pon límites, marca tus estándares, cuéntale al otro como quieres ser tratada y amada, pero si ni diciéndole es capaz de verlo porfavor huye de todos los lugares que son pequeños para tí. 

Una Reina empoderada y que se ama no puede estar en entornos cobardes. 

Elígete, aunque duela soltar, y luego te liberas para conectarte a tí y recibirlo TODO.

En el proceso de amarte te abres al amor infinito en todos sus formas, a la abundancia, al placer, a la magia. 

Deja que el dolor te habite,  en medio de la tormenta y el trauma, sana tus heridas de forma consciente y abrete a una nueva versión tuya, una más expansiva. 

El dolor pasa, te lo prometo. 

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