Amor
No sé cual es la pregunta, pero te aseguro que la respuesta es el amor.
El amor, siempre a ti mismo primero, para entregarlo desde la abundancia, porque lo tienes lo expandes. Porque lo tienes lo recibes.
Miedos? amor. Dolor? amor. Resentimiento? amor. Envidia? amor. Enojo? amor. Oscuridad? amor.
Lo alquimiza todo, lo sostiene todo, lo crea TODO. Es infinito, inagotable, tu verdadero origen, lo único real que existe. Es libertad, la encarnación completa de soltar y rendirse a la magia.
Es Dios, es el universo, es devoción, es seguridad, es conexión, es construcción, es decisión.
Es presencia y verdad.
Por eso es que el trabajo de tu alma consiste en sanar. Qué es sanar? sacarte todo lo que no eres, todo lo que te dijeron que eras, todos tus traumas, todas las etiquetas, todas las estructuras mentales, incluso lo que supuestamente te define, histerias mentales, adicciones, inseguridades, escasez, queja, negatividad, dolor. Un camino de vida, no un objetivo.
Cuando sanas, tu corazón se abre, para primero habitarte contigo misma. Amor propio, cuando tu te amas entras a la frecuencia de la consciencia, eres incapaz de hacerle daño a un otro (al menos intencionado), cuidas a la madre naturaleza que te sostiene y necesita tanta ayuda, a los animales, entiendes que quien ''te hace daño'' es solo trauma hablando y desde el profundo amor que tienes contigo mismo aprender a retirar tu energía y a poner límites a otros. No con agresividad, por no manipular, no por forzar. Sino porque ya eres coherente.
El amor divino que eres te recuerda que eres Dios y el universo, que no existe la separación, que no necesitas controlar nada. Que alguien puede salir de tu vida ''odiándote'' y aún así tu lo amas y lo sueltas.
El amor no impone, no se regula por creencias, no tiene ''forma'' o estructura, es natural, fluido, lo encarnas y lo llevas a todo porque es lo que eres. Limpiar las capas de trauma, permitir que tu energía fluya, abrirte a nuevas vías neuronales y de conexión contigo es simplemente un proceso de amarte. De querer salir del sufrimiento, volver a tí, ser paciente con tus procesos, perder el miedo.
Cada vez que sueltas una resistencia mental por sanar, te estas amando. Cada vez que te deja de doler invertir en tí para ayudarte realmente y no por ''superficialidad'' te estas amando. Cada vez que tomas la decisión de hacer presencia y observarte, te estas amando.
La frecuencia del amor va de la mano con la de la paz, de repente encarnas que la vida es perfecta, aunque habitemos caos, es un portal evolutivo y lo logras integrar. Tu realidad es un espejo infinito y sin fin.
Estás sostenida en un amor infinito, lo has olvidado porque las corazas de dolor y trauma no te permiten recibir, bloquean el dolor y te congelan, pero también bloquean las bendiciones. Como has olvidado quien eres, no sabes recibir amor, al no saber recibirlo la vida presenta espejos de vínculos dolorosos, que no te honran y no te aman. Pero adivina qué? Para abrirte a recibirlo, tienes que aprender a amarte, así también puedes amar bien afuera. Cuando sabes amarte, que es simplemente un viaje de vuelta a tí es imposible que entre en tu frecuencia alguien que no sabe amarte bien, es que no hay match. Pero además tu amor es sanación energética, una frecuencia que calma a todos a tu alrededor, que se comunica asertivamente, que está en constante aprendizaje y es compasiva con sus propios ''errores'', habitar la humanidad es precisamente estar en todo momento aprendiendo y evolucionando.
Todo es la creación, todo es el amor divino, todo es perfecto para el nivel de consciencia que tenemos, pero solo lo visualizamos realmente cuando se disuelven corazas.
Así que te invito a atreverte a derretir tus corazas a sanar e ir profundo, para que encarnes que es seguro vivir, que estás sostenida y protegida en la tierra, para poder activar tu conexión superior mientras anclas luz a esta humanidad que tanto la necesita.
Abrir el corazón, amar profundo, primero a tí, luego al otro y simplemente recibir todo el amor de vuelta desde la absoluta fluidez.
No eres víctima, no eres victimario. Eres un ser con dolor, trauma, creencias limitantes y dolorosas y la realidad te da el espejo de esto. Sacarse todo eso que no eres, y vuelve al amor infinito. No hay más respuestas para nada.
Porque al final del día, da igual la pregunta, la respuesta es el amor.
Primero contigo, así no sale distorsionado, así jamás te drenas, solo te expandes y recibes.
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